Este año se rompió el tradicional consenso entre Arauco y CMPC -los dos peso pesado de la industria- a la hora de elegir a quién dirigirá el gremio en los próximos dos años. Ahora Angelini quiere tener mayor injerencia en la designación, tarea que antes delegaba en los Matte. Celulosa Arauco no se sintió apoyada por la Corma en el conflicto ambiental que desató la operación de su planta de Valdivia.
Por primera vez en 54 años de historia el cambio de presidente en la Corporación Chilena de la Madera (Corma) -que reúne a las empresas del sector forestal, cuya exportación anual suma US$ 3.900 millones- derivó en un "gallito" entre los dos principales actores de la industria: Celulosa Arauco, del grupo Angelini; y la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC), de la familia Matte. Aunque las diferencias entre ambos no se han ventilado en las instancias formales y no son reconocidas por los involucrados, es vox populi en el gremio que éste es el motivo de la demora en definir quién ocupará el cargo en el período que partía en septiembre.
La explicación oficial para la tardanza es que no tiene una fecha tope.
En estricto rigor en esta institución no hay elecciones, porque quienes deciden son estos dos holdings, que en conjunto aportan el 80% del presupuesto. A lo más consultan a un par de empresas medianas como Masisa y la de Roberto Izquierdo, Forestal Quilpolemu. El resto son firmas muy pequeñas para tener voto o están dedicadas a la prestación de servicios.
Históricamente la dinámica era que Eliodoro Matte, presidente de Empresas CMPC, proponía un nombre y éste era ratificado por el comité ejecutivo que integran actualmente 11 personas. En otras palabras, el grupo Angelini asentía.
Pero este año las cosas cambiaron. Si bien todo apuntaba a que el actual titular José Ignacio Letamendi fuera reelecto por un quinto período, hace un par de meses se escuchó una sugerencia de parte de Arauco y de Forestal Millalemu, ligada a Masisa, en el sentido que por "imagen" sería bueno poner una cara nueva.
La gestión de Letamendi era unánimemente bien evaluada hasta que detonó la crisis ambiental de la planta Valdivia de Arauco. En el grupo Angelini resintieron que la Corma fuera la entidad empresarial que más demoró en pronunciarse frente al conflicto y su reacción fuera "tibia". Le molestaron algunas declaraciones del timonel, como cuando dijo -en junio de 2005- "los errores que ha cometido la planta Arauco no son fácilmente perdonables por la sociedad".
Además, Letamendi hace cuatro años fue reclutado por Forestal Mininco -filial de CMPC-, por lo que en el sector ven que su postura se ha alineado con la de los Matte, quienes han tratado de diferenciarse para no ser salpicados con los cuestionamientos ambientales de su competidor.
Hace cinco meses en una entrevista, Eliodoro Matte señaló que "el tema Celco fue extremadamente desafortunado y perjudicial para toda la industria".
Por lo mismo, en el grupo Angelini creyeron que era hora de influir más en la vocería del sector. Lo que inquieta a la contraparte es que este interés por lo gremial surja en una coyuntura en que la empresa aún no soluciona los problemas con la comunidad.
Los "presidenciables"Tras pedir el cambio de presidente, Arauco candidateó a Jaime Campos. A pesar de que el ex ministro de Agricultura de Lagos goza de buena reputación entre los empresarios del rubro, quienes valoran su gestión en el área forestal, el nombre generó resistencia porque su conocida militancia radical y su trayectoria en el sector público desdibujarían el perfil apolítico del gremio.
"Daría la impresión que no tenemos empresarios con suficiente preocupación por la actividad pública como para asumir el cargo", señala un ejecutivo. Así es que en esta postulación Arauco quedó sola.
El dirigente más cercano a la política que han tenido los forestales fue Fernando Léniz -ex ministro de Economía de Pinochet-, quien encabezó la Corma durante dos períodos. Y sigue siendo una carta, al igual que otros dos ex presidentes: Guillermo Güell y Roberto Izquierdo.
Trascendió que a Léniz lo sondearon informalmente. Si bien hasta 1993 fue director por Copec en la Sudamericana de Vapores -es amigo personal de don Anacleto y su hijo Felipe fue gerente general de Forestal Arauco- mantiene buenas relaciones con los Matte porque es consejero del CEP. A eso suma que hoy está dedicado al rubro con Aserraderos Paillaco.
Guillermo Güell pareciera ser el menos probable. Le juega en contra ya no estar vinculado a una empresa, pues vendió su participación en Forestal Copihue. Además, consideran que tiene un estilo de choque, para el que no están los tiempos.
Roberto Izquierdo dejó hace pocos meses la presidencia de la Sociedad Nacional de Pesca. Entre sus atributos se menciona su independencia de los dos grandes conglomerados, su vasta experiencia gremial y que integra el comité ejecutivo.
En todo caso, en los pasillos de la cúpula forestal tampoco descartan una reconfirmación de Letamendi -quien está en Europa y llega a mediados de octubre-, si no logran consensuar un nombre.
Secreta rivalidadLas tensiones en Corma, derivadas del tema ambiental, son sólo una arista más de la histórica competencia entre las dos familias más acaudaladas de Chile que participan en el mismo negocio. Con la puesta en marcha de la planta Nueva Aldea, Arauco se transformó en el principal productor mundial de celulosa -junto a la norteamericana Weyerhauser-, mientras que CMPC ocupa el quinto lugar.
La última contienda comercial tuvo lugar en agosto cuando se licitaron las 40.000 hectáreas de bosques y el aserradero de Forestal Biobío, de los Briones. En definitiva se los adjudicó el Fondo Bíobío, ligado a Asset Chile e Independencia AFI, en US$ 341 millones, con un contrato para vender la producción de estos activos a Celco.
Una fuente de CMPC reconoció que "hicieron un esfuerzo importante por ganar, pero se vendió caro".
El interés de ambas radica en que en Chile es muy difícil que las plantaciones crezcan más que los casi dos millones de hectáreas existentes. Y como lo que manda en su negocio es la tierra y los bosques, están obligados a disputarse lo que salga al mercado.
Diferencia de estilosLa trayectoria de ambos grupos en Corma es el reflejo de dos culturas empresariales.
Una más autárquica, a la que no le gustaba relacionarse con el mundo político y social, hermética y que cultivaba el bajo perfil: la de Angelini; y otra más vinculada a los gremios y a la comunidad: la de los Matte.
"La gente de Arauco nunca tuvo en su ADN el interés por los temas públicos, se dedicaron esencialmente al negocio, en el que se sentían autosuficientes", comenta un dirigente empresarial.
Como ejemplo, agrega que la presencia de Felipe Lamarca, ex presidente de Copec, en la Sofofa fue a título más bien personal.
"Hasta antes de la crisis de Valdivia, Arauco sólo aportaba financiamiento a la Corma, pero prácticamente nada de horas hombres. Después sintieron que su modelo había fracasado, por eso incorporaron a un hombre más político como Alberto Etchegaray a la presidencia de Arauco y participaron más activamente en las reuniones del gremio", comentan en la entidad.
Actualmente sus representantes en esta instancia son el gerente general, Matías Domeyko; Charles Kimber, gerente de asuntos corporativos, y Álvaro Saavedra, gerente forestal. Etchegaray concurre más esporádicamente.
También decidieron ganar espacio en la Sofofa y Alberto Etchegaray ingresó como consejero electivo.
En cambio el grupo Matte está estructurado para tener gravitancia gremial en todos los sectores en que tiene intereses. El ex presidente de la CMPC Ernesto Ayala es un histórico consejero de Sofofa y Gonzalo García uno de los miembros más influyentes en la cúpula industrial.
Eliodoro Matte, presidente del holding y fundador del Centro de Estudios Público (CEP), ha asistido siempre a las reuniones mensuales del comité ejecutivo de Corma. A él se suman Fernando Raga, gerente de desarrollo de Forestal Mininco, quien ocupa la vicepresidencia de la organización; Sergio Colvin, gerente general de CMPC Celulosa, y Francisco Urcelay, gerente de Asuntos Públicos de Mininco.
Fuente: Sandra Novoa y Laura Garzón, El Mercurio